las 3 claves que Reino Unido plantea para evitar que el proyecto se paralice

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las 3 claves que Reino Unido plantea para evitar que el proyecto se paralice

El MetroRiel lleva, por lo menos 2 décadas, entre las propuestas para mejorar la movilidad en Guatemala, pero todavía no se ha convertido en una obra. Ahora, el Reino Unido busca acompañar al país con experiencia internacional en planificación, contratación y gestión de grandes proyectos de infraestructura.

La posibilidad de que el MetroRiel avance volvió a colocarse sobre la mesa con el memorándum de entendimiento firmado entre los gobiernos de Guatemala y Reino Unido, firmado el pasado 9 de julio.

El acuerdo no significa que el Reino Unido vaya a construir el sistema ferroviario. Su papel será proporcionar asistencia técnica y trasladar conocimientos y herramientas que, según la embajadora británica en Guatemala, Juliana Correa, pueden ayudar a reducir los riesgos que han provocado que otros proyectos de infraestructura se retrasen o queden paralizados.

Correa explicó los alcances de esta cooperación durante la segunda edición de la Semana de la Construcción, organizada por la Cámara Guatemalteca de la Construcción (CGC).

“Aquí estamos para acompañar, para avanzar juntos, para que Guatemala adopte todas esas mejores prácticas”, explicó Correa.

Juliana Correa, embajadora del Reino Unido en Guatemala, durante su ponencia en la Segunda Semana de la Construcción, organizada por la CGC. (Foto, Prensa Libre: cortesía CGC)

El desafío es considerable. El MetroRiel es una propuesta que se ha discutido durante décadas y que busca responder a uno de los problemas que más afecta a la población que se moviliza hacia la capital: la congestión vehicular.

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Un proyecto que lleva décadas en discusión

El MetroRiel no es una idea reciente. Correa señaló que, según la información que conoce, desde la década de 1970 ya se hablaba de un proyecto ferroviario de este tipo para Guatemala.

Aunque la necesidad de esta obra ya se recogía en análisis de 2008 y 2009, cuando las autoridades identificaron como prioritario trabajar en un sistema de transporte masivo ante el crecimiento de la población, del parque vehicular y de los desplazamientos hacia la Ciudad de Guatemala.

Sin embargo, el paso de los años no ha sido suficiente para convertir la propuesta en una obra. “Este proyecto no es nuevo. Este proyecto, entiendo que desde la década de los 70 se pensaba”, afirmó Correa durante su ponencia.

La imagen muestra el corredor ferroviario ubicado bajo el futuro puente Cenma-Frutal, una infraestructura considerada clave para conectar el sur metropolitano y aumentar la demanda proyectada del MetroRiel. (Foto, Prensa Libre: cortesía Anadie)

La embajadora reconoce que esa historia genera dudas sobre la posibilidad de que finalmente pueda ejecutarse. Aun así, considera que Guatemala tiene una oportunidad para avanzar si logra establecer las condiciones necesarias para desarrollar una infraestructura de esta magnitud.

“Yo creo que el MetroRiel sí puede funcionar, pero eso depende totalmente de Guatemala”, aseguró.

Para Correa, la cooperación con Reino Unido puede ayudar a mejorar la preparación del proyecto y a reducir riesgos, pero no sustituirá las decisiones que debe tomar Guatemala.

“Que este proyecto sea exitoso y sea una realidad depende completamente de Guatemala”, insistió.

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Reino Unido no construirá el MetroRiel

Uno de los puntos que Correa quiso dejar claro es que el memorándum no significa que el Reino Unido vaya a encargarse de construir la primera línea del MetroRiel.

“Reino Unido no viene a construir el metro, no es Reino Unido el que viene a construir esta primera línea de MetroRiel”, explicó.

La participación británica estará enfocada en el acompañamiento técnico, la transferencia de conocimiento y la incorporación de mejores prácticas internacionales.

El Reino Unido cuenta, según Correa, con más de dos siglos de experiencia en materia ferroviaria. Esa experiencia es la que busca poner a disposición de Guatemala.

“Tenemos más de dos siglos de experiencia en temas ferroviarios. Y aquí estamos para acompañar, para avanzar juntos, para que Guatemala adopte todas esas mejores prácticas”, dijo.

El modelo de cooperación parte de una premisa: Guatemala establece sus prioridades y Reino Unido determina de qué manera puede aportar experiencia y capacidades para acompañar esos procesos.

En el caso del MetroRiel, esto incluye asistencia especializada para un proyecto ferroviario que deberá integrarse a una ciudad que ya tiene una dinámica de movilidad establecida.

1. Contratos NEC: prevenir que una disputa paralice una obra

Uno de los problemas que más preocupa en los grandes proyectos de infraestructura son los atrasos derivados de disputas contractuales. Y ese es uno de los puntos en los que la experiencia británica guiará el proyecto guatemalteco.

En Guatemala existen antecedentes de obras que han sufrido modificaciones, conflictos, procesos legales o retrasos que terminan extendiendo durante años el tiempo previsto para su ejecución.

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Correa considera que parte de la solución está en preparar mejor los proyectos y establecer desde el inicio mecanismos para administrar los riesgos.

Entre las herramientas que Reino Unido puede trasladar a Guatemala están los NEC (New Engineering Contracts), un modelo contractual desarrollado en ese país que busca establecer mecanismos para identificar y gestionar riesgos durante la ejecución de una obra.

La intención es que los desacuerdos puedan resolverse dentro de los mecanismos previstos en el contrato, en lugar de convertirse automáticamente en largos litigios.

“Creo que todos hemos experimentado situaciones muy desafortunadas donde grandes obras de infraestructura se paran por años porque entran en disputas legales”, señaló Correa.

El modelo NEC contempla que los riesgos sean identificados y asumidos por la parte que está en mejores condiciones para gestionarlos. También establece mecanismos para abordar diferencias e incumplimientos durante el desarrollo del proyecto.

“Lo que propone la metodología NEC es un manejo del riesgo y un ownership de los riesgos dentro de la parte más relevante para que las disputas, los desacuerdos y los incumplimientos se resuelvan entre las partes dentro de un mecanismo como en el contrato, en lugar de ir a una corte y dejar el proyecto parado años”, explicó la representante del Reino Unido.

Para la embajadora, estas herramientas pueden contribuir a que los problemas sean atendidos mientras la obra continúa y no cuando el proyecto ya lleva meses o años detenido.

2. BIM, otra herramienta para controlar el proyecto

La cooperación también contempla metodologías para la gestión de infraestructura, entre ellas BIM (Building Information Modeling). Otra herramienta que permitirá que el proyecto en Guatemala avance durante las etapas de desarrollo.

Correa destacó su utilidad para mejorar el control de aspectos como los costos, los tiempos y los distintos procesos que intervienen en una obra.

La apuesta es que Guatemala pueda incorporar herramientas que ya han sido utilizadas en otros mercados y aprovechar las lecciones aprendidas durante su desarrollo.

Pero la embajadora aclara que el objetivo no es trasladar de manera automática un modelo británico al país. “No es un one size fits all”, explicó. Es decir, las herramientas y prácticas deberán adaptarse a las condiciones, capacidades y necesidades de Guatemala.

La transferencia de conocimiento es uno de los componentes que Correa considera más importantes. La intención es que los profesionales guatemaltecos puedan adquirir capacidades que posteriormente puedan utilizar en otros proyectos de infraestructura.

Una herramienta contra la corrupción

Para Correa, mejorar la preparación de los proyectos y establecer mecanismos claros para administrar los riesgos también puede contribuir a combatir la corrupción.

La embajadora vinculó los estándares internacionales, la transparencia y los mecanismos de contratación con una mejor ejecución de las obras.

“Todos necesitamos y queremos proyectos mejor preparados. Queremos menos frustración, menos proyectos que se atrancan y no avanzan, menos corrupción”, afirmó.

Correa incluso describió la aplicación de mejores prácticas y estándares internacionales como una “contrapropuesta a la corrupción”.

La idea, explicó, no es experimentar en Guatemala, sino utilizar herramientas que ya han sido aplicadas en otros proyectos y países.

3. Perú, el ejemplo que Reino Unido presenta a Guatemala

Y el último aspecto clave que Correa utilizó para explicar por qué el apoyo británico puede contribuir a materializar la construcción del MetroRiel es el modelo de cooperación aplicado en Perú.

En 2017, ese país se preparaba para organizar los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y necesitaba desarrollar infraestructura en un período relativamente corto.

Reino Unido colaboró con las autoridades peruanas mediante un equipo especializado conocido como UK Delivery Team, que apoyó procesos de planificación, ejecución y licitación.

“Los juegos salieron súper bien, todas se entregaron a tiempo, en forma, dentro del presupuesto”, afirmó Correa.

La colaboración no terminó con los Juegos Panamericanos. Según la embajadora, el modelo británico posteriormente se extendió a otros proyectos de infraestructura, incluidos centros educativos, hospitales de alta complejidad y obras para prevenir inundaciones.

En ese sentido, la diplomática destaca la transferencia de capacidades como uno de los mayores hitos.

Al inicio de la cooperación, aproximadamente el 80% del equipo era británico y el 20% peruano. Con el paso de los años, esa relación se invirtió y actualmente más del 80% del equipo es peruano, explicó.

Para Guatemala, Correa considera que esta experiencia puede ser útil porque permite conocer las lecciones que dejó la aplicación del modelo británico en otro país de América Latina.

Dada la naturaleza del evento, Correa, también hizo un llamado a los profesionales y empresas guatemaltecas vinculadas con la construcción para que participen en el proceso.

Juliana Correa, embajadora del Reino Unido en Guatemala, durante su ponencia en la Segunda Semana de la Construcción, organizada por la CGC. (Foto, Prensa Libre: Glenda Burrión)

Esta cooperación, dijo, puede representar una oportunidad de capacitación y de fortalecimiento de los estándares de la industria nacional.

El MetroRiel  debe ser concebido como política de Estado

Este medio entrevistó a Correa para abordar un tema que va más allá de los aspectos técnicos, es decir, el desafío de la continuidad del proyecto.

La próxima transición de gobierno está prevista para enero de 2028, mientras que el MetroRiel todavía se encuentra en una etapa en la que no es posible establecer con certeza un período definitivo para su construcción. Sin embargo, la magnitud de una obra como esta es poco probable que pueda completarse dentro de un solo período de gobierno.

La embajadora considera que el MetroRiel debe ser concebido como una política de Estado y no como un proyecto vinculado a una administración específica. En ese sentido, señaló que el memorándum de entendimiento parte de esa premisa y busca sentar las bases para que el proyecto trascienda los cambios de gobierno.

“Estamos muy agradecidos de poder trabajar en este momento con el gobierno del presidente Arévalo. Tenemos muchos valores y principios que compartimos desde el querer hacer las cosas bien y de hacer todo para que Guatemala avance.”

Juliana Correa, embajadora del Reino Unido en Guatemala

“Cuando te embarcas en proyectos de infraestructura tienes claro que estos pueden ser proyectos de tres, cuatro, diez, quince años. Y pensar que un solo gobierno lo va a lograr no tiene sentido”, sostuvo Correa.

Por eso, para la diplomática, la continuidad política será determinante. “La decisión de construir infraestructura de calidad que responda a las necesidades de Guatemala tiene que ser una decisión de Estado, no una decisión del gobierno de turno”, afirmó.

Perú vuelve a aparecer como referencia. Correa señaló que Reino Unido ha mantenido su colaboración con ese país durante más de nueve años, pese a los cambios de gobierno ocurridos durante ese período. La experiencia, según la embajadora, demuestra que los proyectos de infraestructura pueden mantenerse cuando existe un compromiso institucional que trasciende a una administración.

El Reino Unido puede aportar experiencia, herramientas y acompañamiento técnico, pero la responsabilidad sobre las decisiones y el futuro del proyecto seguirá siendo del gobierno guatemalteco, actual y venidero.

Después de décadas de propuestas, estudios y discusiones, el desafío para el MetroRiel ya no es solamente encontrar una solución de transporte para la capital. También es conseguir que el proyecto tenga la planificación, los mecanismos de contratación y la continuidad institucional necesarios para que una obra de esta magnitud no vuelva a quedar en el camino.

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