En San Agustín Acasaguastlán, El Progreso, una estación meteorológica registró 84.8 milímetros de lluvia el 7 de octubre. La cantidad es significativa para un municipio donde el acumulado anual normalmente es inferior a 800 mm, según el Instituto Nacional de Electrificación (INDE).
Para el régimen de lluvia de esa zona, un evento superior a 80 mm puede asociarse con un período de retorno aproximado de 10 años. El INDE clasificó el episodio como “muy intenso a torrencial”.
La cantidad acumulada durante un día, sin embargo, no muestra por sí sola cómo cayó esa lluvia. El INDE explica que 80 mm distribuidos durante 24 horas tienen un efecto distinto de la misma cantidad concentrada en una hora.
Cuando la precipitación supera la capacidad de infiltración del terreno aumenta el escurrimiento superficial, con posibilidad de crecidas repentinas y procesos erosivos.
Claudio Castañón, ingeniero y especialista en meteorología aplicada de AguaConsulta, señaló que tanto en San Agustín Acasaguastlán como en Santa María Cahabón uno de los factores relevantes fue la intensidad.
“De eso sí no se tiene el dato”, indicó.
Castañón agregó que un colega en San Agustín le refirió que la lluvia que provocó los destrozos cayó aproximadamente durante una hora.
El INDE informó que no dispone de estaciones meteorológicas en operación en San Agustín Acasaguastlán, El Rancho, El Jícaro y Tulumaje.
El agua que ya estaba en el suelo
Los aguaceros de octubre encontraron terrenos que ya acumulaban humedad. El 6 de octubre, los boletines del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) reportaban 90% o más de saturación en los primeros 30 centímetros del suelo en San Cristóbal Verapaz y Chisec, Alta Verapaz, y El Chol, Baja Verapaz.
Un día después, esa condición se reportaba también en Cobán, Cahabón, Lanquín, Chahal, San Pedro Carchá, Senahú, San Juan Chamelco, Santa Cruz Verapaz, Tamahú, Fray Bartolomé de las Casas y Raxruhá, entre otros municipios de Alta Verapaz, además de Salamá y El Chol, Baja Verapaz.
El 8 de octubre, Cahabón continuaba en ese grupo. También aparecían San Cristóbal Acasaguastlán y San Antonio La Paz, El Progreso.
Cuando aumenta la saturación disminuye la capacidad del suelo para absorber más agua y aumenta el flujo hacia ríos, quebradas y otros cauces. El INDE compara esa función con una “esponja natural”: cuanto mayor es la humedad acumulada, menor es la capacidad de recibir nueva precipitación.
Los mapas de saturación del 12 de octubre muestran además niveles elevados de humedad en capas más profundas de sectores de Alta Verapaz, Quetzaltenango y Suchitepéquez.
Conred mantiene la advertencia. Este 12 de octubre indicó que la saturación de los suelos, combinada con nuevas precipitaciones, puede favorecer inundaciones, deslizamientos y otras emergencias.
Cahabón superó 200 mm en dos semanas
En la cuenca del río Cahabón, donde el INDE sí cuenta con estaciones, se registraron recientemente eventos superiores a 60 mm en un día. El acumulado de lluvia en dos semanas superó 200 mm, mientras la institución reportaba una humedad antecedente del suelo por encima de la capacidad de campo.
Desde los primeros días de octubre, la base de emergencias de Conred registra en Santa María Cahabón inundaciones y deslizamientos en sectores como barrio El Centro, San Juan, San Pablo, Concepción, San Pedro, Secampana, Esquipulas, Tamax, Sactá y colonia El Rosario.
Un deslizamiento registrado el 2 de octubre en San Pablo dejó 114 personas afectadas; otro registro del mismo sector reportó 68, y en colonia El Rosario se contabilizaron 54. Las coordenadas de las emergencias fueron contrastadas para esta investigación con los mapas municipales de amenaza por inundaciones y deslizamientos de Conred.
Varias inundaciones de Cahabón se localizan dentro o cerca de áreas previamente identificadas con amenaza. El mercado municipal y barrio El Centro, por ejemplo, coinciden con una zona clasificada con amenaza alta de inundación.
Los deslizamientos presentan un comportamiento distinto: varios de los puntos registrados durante octubre no se concentran en las principales manchas de amenaza por deslizamiento que aparecen en la cartografía.
San Agustín: inundaciones después de los 84.8 mm
Durante el 7 y 8 de octubre se documentaron inundaciones en Pasasagua, Las Orquídeas, Tulumaje, Guaytán Arriba, Guaytán Abajo y barrio El Tamarindo, además de derrumbes, caída de rocas y personas arrastradas por corrientes.
En Tulumaje, una inundación del 7 de octubre dejó 168 personas afectadas. Guaytán Arriba reportó 110 al día siguiente; uno de los registros de Guaytán Abajo contabilizó 60; Las Orquídeas, 45; El Tamarindo, 21, y Pasasagua, 15.
El cruce de las coordenadas con el mapa municipal de Conred muestra que varias de esas inundaciones ocurrieron dentro o próximas a zonas previamente clasificadas con amenaza por inundación.
Pasasagua, Guaytán Arriba y Tulumaje presentan las coincidencias más claras.
Dónde coincidieron las emergencias con zonas de amenaza

Tres inundaciones en el mismo punto
En San Jerónimo, Baja Verapaz, la base de Conred registra una inundación en el km 136 de la CA-14, jurisdicción de la aldea Santa Bárbara, el 25 de septiembre. La misma coordenada vuelve a aparecer con inundaciones el 6 y 7 de octubre.
Al ubicar ese punto sobre el mapa municipal de Conred, coincide —dentro del margen cartográfico disponible— con una zona clasificada con amenaza alta por inundación.
En el mismo corredor, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) efectuó estudios en el km 137.67 de la CA-14-03A mediante levantamientos topográficos con dron, análisis hidrológicos, evaluación del terreno y ortofotografías.
Pedro Martínez, viceministro de Infraestructura, informó que el análisis determinó que “la causa principal corresponde a la ejecución de rellenos aguas abajo del drenaje transversal existente”, los cuales redujeron u obstruyeron la salida natural del agua.
Según los informes y testimonios recabados por el CIV con vecinos del sector, los rellenos fueron efectuados por el propietario del lote ubicado aguas abajo.
El viceministro explicó que, mediante imágenes satelitales históricas, se estableció que los movimientos de tierra se realizaron a inicios del segundo trimestre de 2026. Sus efectos, agregó, se hicieron evidentes cuando aumentó el flujo de agua durante la temporada lluviosa.
“El propietario del inmueble omitió notificar o compartir el programa de la obra ejecutada”, respondió el CIV.
La institución aseguró que ni la Dirección General de Caminos ni la Unidad Ejecutora de Conservación Vial (Covial) fueron consultadas, notificadas o requeridas para emitir un dictamen técnico sobre la modificación de la infraestructura vial en el área.
La verificación de la legalidad de los trabajos y la autorización de las licencias de construcción corresponden, según el ministerio, a la Municipalidad de San Jerónimo.
Como medida inmediata, el CIV anunció la construcción de una zanja de liberación para el drenaje superficial, con la que busca reducir los efectos de la intervención en el terreno colindante.
Martínez indicó que se espera una reducción significativa del riesgo de nuevas inundaciones en la carretera, aunque precisó que la medida es provisional.
Las soluciones definitivas, afirmó el ministerio, deberán ejecutarse “en el predio causante del problema”.
Los registros de Conred del km 136 y el punto estudiado por el CIV en el km 137.67 pertenecen al mismo corredor carretero, pero corresponden a ubicaciones distintas. Por ello, los hallazgos del ministerio no deben atribuirse directamente a las tres inundaciones del km 136 mientras no exista una confirmación técnica de esa relación.
Conred supera las 2 mil 150 emergencias
El Sistema Conred actualizó este 12 de octubre a 2 mil 152 las emergencias registradas durante la época lluviosa de 2026, entre inundaciones, árboles caídos, deslizamientos y derrumbes. De ellas, 353 corresponden a caída de árboles.
El último balance de víctimas disponible reportaba 21 personas muertas, una desaparecida, 44 heridas y 27 hospitalizadas. También contabilizaba 212 mil 528 afectadas, 25 mil 649 evacuadas y mil 350 albergadas.
Las muertes no corresponden a un solo episodio ni a una sola causa.
La reconstrucción de los casos registrados durante la temporada incluye ocho personas arrastradas por ríos o corrientes, seis muertes relacionadas con rayos o tormentas eléctricas, tres por deslizamientos o desprendimientos, dos por caída de árboles, una por caída de roca y otra durante un derrumbe.
Alta Verapaz suma cinco de esas muertes. Tres ocurrieron en Cahabón en julio, cuando las víctimas fueron arrastradas por un río, por lo que no corresponden al episodio de más de 200 mm acumulados en octubre.
Entre el 15 de septiembre y el 8 de octubre, Conred había registrado 506 emergencias en apenas unas tres semanas: 171 inundaciones, 93 árboles caídos, 77 deslizamientos y 56 derrumbes. Alta Verapaz acumulaba 102; Guatemala, 84; Suchitepéquez, 40; Baja Verapaz, 37, y Huehuetenango, 32.
Carreteras bajo presión
El Ministerio de Comunicaciones reportó 193 emergencias atendidas en carreteras: 114 por Covial y 79 por la Dirección General de Caminos.
Martínez señaló que no solo la cantidad de lluvia interviene en las afectaciones a la infraestructura.
“Es muy importante el no tapar las alcantarillas, los drenajes transversales, no hacer movimientos de tierras que estén no controlados”, indicó.
Ese señalamiento cobra relevancia en puntos como San Jerónimo, donde los estudios oficiales identificaron rellenos que reducían la salida del agua.
Mazatenango, otro aguacero intenso
Mazatenango también registró fuertes lluvias durante el fin de semana. La base de Conred documenta el 11 de octubre una inundación en la Calzada Centenario, zona 2.
El punto se localiza aproximadamente a medio kilómetro de una zona que el mapa municipal clasifica con amenaza alta por inundación.
Los registros meteorológicos de Insivumeh incluyen la estación de Mazatenango entre las que reportaron datos durante la jornada del 11 de octubre. El dato preliminar que se ha manejado para ese episodio es de 82.5 mm en aproximadamente una hora; antes de publicación conviene mantener en edición la referencia exacta al registro oficial de la estación, debido a que el buscador público de Insivumeh no permite recuperar desde esta consulta el detalle horario del archivo, aunque sí mantiene disponible el registro de la estación para esa fecha.
La acumulación ocurrió mientras Conred advertía que nuevas lluvias podían generar inundaciones y deslizamientos debido a la saturación del suelo.
Las lluvias también elevan los embalses
Las precipitaciones tienen otra consecuencia. El INDE informó que las lluvias recientes han favorecido la recuperación de los caudales en algunas cuencas después de varios meses con déficits respecto de los promedios históricos.
En las últimas dos o tres semanas se observó una recuperación considerable de los niveles de los embalses de Chixoy y Jurún Marinalá, este último vinculado al lago de Amatitlán.
La institución advierte, sin embargo, que todavía no puede asegurarse que las precipitaciones compensen el déficit acumulado y prevé caudales por debajo de sus valores normales durante la época seca.
Los aguaceros intensos tampoco producen el mismo efecto que una lluvia prolongada. Pueden ocasionar incrementos repentinos de caudal y transportar sedimentos, mientras las precipitaciones más sostenidas producen aportes durante períodos mayores.
Para octubre y noviembre, el INDE considera las lluvias favorables para la generación hidroeléctrica, aunque todavía no puede garantizar que se recupere toda la generación prevista.
Cuatro años de temporadas distintas
La cantidad total de lluvia tampoco ha seguido el mismo comportamiento durante las últimas temporadas.
En el 2022, la época lluviosa llegó a ubicarse como la cuarta con mayor cantidad de precipitación en 40 años.
En el 2023, registros de 46 estaciones mostraban hacia septiembre alrededor de 26% menos lluvia respecto del año anterior, aunque se produjeron episodios concentrados como el de Mazatenango del 2 de octubre, cuando se registraron 172.4 mm en un día.
En el 2024, pese a miles de emergencias, los acumulados permanecían por debajo de lo esperado en sectores del centro y norte del país.
El 2025 combinó extremos: julio tuvo déficits de hasta 70% y sectores con hasta 28 días secos; dos meses después, septiembre se convirtió en el más lluvioso de los últimos 30 años en los registros analizados para la capital.
El 2026 llegó a octubre después de meses con déficit de precipitación. Incluso para este mes Insivumeh había previsto lluvias por debajo de lo normal en buena parte del país, aunque advirtió que podían concentrarse en determinados períodos.
En los primeros días del mes, San Agustín Acasaguastlán registró 84.8 mm en una jornada, la cuenca del Cahabón acumuló más de 200 mm en dos semanas, varios municipios alcanzaron 90% o más de saturación superficial del suelo y Conred superó las 2 mil 150 emergencias de la temporada.
Las lluvias continúan. Para los días posteriores al 12 de octubre, las autoridades mantienen la previsión de nuevas precipitaciones durante las tardes y noches, con suelos que en distintas regiones conservan altos niveles de humedad.
Y mientras en varios municipios el agua sigue traduciéndose en inundaciones, deslizamientos y daños, en las cuencas hidroeléctricas las mismas lluvias comienzan a recuperar caudales y niveles de embalses.
Una precisión antes de subirla: dejé señalado únicamente el dato de 82.5 mm en Mazatenango para insertar la referencia exacta del registro oficial que usted me indicó que ya tienen. No lo atribuí definitivamente a Insivumeh sin poder ver el detalle horario del archivo. Todo lo demás ya lo dejaría en versión de cierre.
